sábado, 3 de marzo de 2012

Cronistas de Indias 3: Colón, Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara






















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Carta anunciando el descubrimiento
[Carta: Texto completo]
Cristóbal Colón*
Señor, porque sé que habréis placer de la gran victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis como en 33 días pasé de las islas de Canaria a las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.
A la primera que yo hallé puse nombre San Salvador a comemoración de Su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los Indios la llaman Guanahaní; a la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepción; a la tercera Fernandina; a la cuarta la Isabela; a la quinta la isla Juana [Cuba], y así a cada una nombre nuevo.
Cuando yo llegué a la Juana, seguí yo la costa de ella al poniente, y la hallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo. Y como no hallé así villas y lugares en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con la gente de las cuales no podía haber habla, porque luego huían todos, andaba yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar grandes ciudades o villas; y, al cabo de muchas leguas, visto que no había innovación, y que la costa me llevaba al setentrión, de adonde mi voluntad era contraria, porque el invierno era ya encarnado, y yo tenía propósito de hacer de él al austro, y también el viento me dio adelante, determiné de no aguardar otro tiempo, y volví atrás hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra, para saber si había rey o grandes ciudades. Anduvieron tres jornadas, y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas no cosa de regimiento; por lo cual se volvieron.
Yo entendía harto de otros Indios, que ya tenía tomados, como continuamente esta tierra era isla, y así seguí la costa de ella al oriente ciento y siete leguas hasta donde hacía fin. Del cual cabo vi otra isla al oriente, distante de esta diez y ocho leguas, a la cual luego puse nombre la Española y fui allí, y seguí la parte del setentrión, así como de la Juana al oriente, 188 grandes leguas por línea recta; la cual y todas las otras son fertilísimas en demasiado grado, y ésta en extremo. En ella hay muchos puertos en la costa de la mar, sin comparación de otros que yo sepa en cristianos, y hartos ríos y buenos y grandes, que es maravilla. Las tierras de ella son altas, y en ella muy muchas sierras y montañas altísimas, sin comparación de la isla de Tenerife; todas hermosísimas, de mil fechuras, y todas andables, y llenas de árboles de mil maneras y altas, y parece que llegan al cielo; y tengo por dicho que jamás pierden la hoja, según lo puedo comprehender, que los vi tan verdes y tan hermosos como son por mayo en España, y de ellos estaban floridos, de ellos con fruto, y de ellos en otro término, según es su calidad; y cantaba el ruiseñor y otros pajaricos de mil maneras en el mes de noviembre por allí donde yo andaba. Hay palmas de seis o ocho maneras, que es admiración verlas, por la deformidad hermosa de ellas, mas así como los otros árboles y frutos e hierbas. En ella hay pinares a maravilla y hay campiñas grandísimas, y hay miel, y de muchas maneras de aves, y frutas muy diversas. En las tierras hay muchas minas de metales, y hay gente en estimable número. La Española es maravilla; las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas, y las tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares. Los puertos de la mar aquí no habría creencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes, y buenas aguas, los más de los cuales traen oro. En los árboles y frutos e hierbas hay grandes diferencias de aquellas de la Juana. En ésta hay muchas especierías, y grandes minas de oro y do otros metales.
La gente de esta isla y de todas las otras que he hallado y he habido noticia, andan todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cobijan un solo lugar con una hoja de hierba o una cofia de algodón que para ellos hacen. Ellos no tienen hierro, ni acero, ni armas, ni son para ello, no porque no sea gente bien dispuesta y de hermosa estatura, salvo que son muy temeroso a maravilla. No tienen otras armas salvo las armas de las cañas, cuando están con la simiente, a la cual ponen al cabo un palillo agudo; y no osan usar de aquellas; que muchas veces me ha acaecido enviar a tierra dos o tres hombres a alguna villa, para haber habla, y salir a ellos de ellos sin número; y después que los veían llegar huían, a no aguardar padre a hijo; y esto no porque a ninguno se haya hecho mal, antes, a todo cabo adonde yo haya estado y podido haber fabla, les he dado de todo lo que tenía, así paño como otras cosas muchas, sin recibir por ello cosa alguna; mas son así temerosos sin remedio. Verdad es que, después que se aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela, jamás dicen de no; antes, convidan la persona con ello, y muestran tanto amor que darían los corazones, y, quieren sea cosa de valor, quien sea de poco precio, luego por cualquiera cosica, de cualquiera manera que sea que se le dé, por ello se van contentos. Yo defendí que no se les diesen cosas tan civiles como pedazos de escudillas rotas, y pedazos de vidrio roto, y cabos de agujetas aunque, cuando ellos esto podían llegar, les parecía haber la mejor joya del mundo; que se acertó haber un marinero, por una agujeta, de oro peso de dos castellanos y medio; y otros, de otras cosas que muy menos valían, mucho más; ya por blancas nuevas daban por ellas todo cuanto tenían, aunque fuesen dos ni tres castellanos de oro, o una arroba o dos de algodón filado. Hasta los pedazos de los arcos rotos, de las pipas tomaban, y daban lo que tenían como bestias; así que me pareció mal, y yo lo defendí, y daba yo graciosas mil cosas buenas, que yo llevaba, porque tomen amor, y allende de esto se hagan cristianos, y se inclinen al amor y servicio de Sus Altezas y de toda la nación castellana, y procuren de ayuntar y nos dar de las cosas que tienen en abundancia, que nos son necesarias. Y no conocían ninguna seta ni idolatría salvo que todos creen que las fuerzas y el bien es en el cielo, y creían muy firme que yo con estos navíos y gente venía del cielo, y en tal catamiento me recibían en todo cabo, después de haber perdido el miedo. Y esto no procede porque sean ignorantes, y salvo de muy sutil ingenio y hombres que navegan todas aquellas mares, que es maravilla la buena cuenta que ellos dan que de todo; salvo porque nunca vieron gente vestida ni semejantes navíos.
Y luego que llegué a Indias, en la primera isla que hallé tomé por fuerza algunos de ellos, para que deprendiesen y me diesen noticia de lo que había en aquellas partes, así fue que luego entendieron, y nos a ellos, cuando por lengua o señas; y estos han aprovechado mucho. Hoy en día los traigo que siempre están de propósito que vengo del cielo, por mucha conversación que hayan habido conmigo; y éstos eran los primeros a pronunciarlo adonde yo llegaba, y los otros andaban corriendo de casa en casa y a las villas cercanas con voces altas: venid, venid a ver la gente del cielo; así, todos, hombres como mujeres, después de haber el corazón seguro de nos, venían que no quedaban grande ni pequeño, y todos traían algo de comer y de beber, que daban con un amor maravilloso. Ellos tienen en todas las islas muy muchas canoas, a manera de fustas de remo, de ellas mayores, de ellas menores; y algunas son mayores que una fusta de diez y ocho bancos. No son tan anchas, porque son de un solo madero; mas una fusta no terná con ellas al remo, porque van que no es cosa de creer. Y con éstas navegan todas aquellas islas que son innumerables, y tratan sus mercaderías. Alguna de estas canoas he visto con 70 y 80 hombres en ella, y cada uno con su remo.
En todas estas islas no vi mucha diversidad de la hechura de la gente, ni en las costumbres ni en la lengua; salvo que todos se entienden, que es cosa muy singular para lo que espero que determinaran Sus Altezas para la conversión de ellos a nuestra santa fe, a la cual son muy dispuestos.
Ya dije como yo había andado 107 leguas por la costa de la mar por la derecha línea de occidente a oriente por la isla de Juana, según el cual camino puedo decir que esta isla es mayor que Inglaterra y Escocia juntas; porque, allende de estas 107 leguas, me quedan de la parte de poniente dos provincias que yo no he andado, la una de las cuales llaman Avan, adonde nace la gente con cola; las cuales provincias no pueden tener en longura menos de 50 o 60 leguas, según pude entender de estos Indios que yo tengo, los cuales saben todas las islas.
Esta otra Española en cierco tiene más que la España toda, desde Colibre, por costa de mar, hasta Fuenterrabía en Viscaya, pues en una cuadra anduve 188 grandes leguas por recta línea de occidente a oriente. Esta es para desear, y vista, para nunca dejar; en la cual, puesto que de todas tenga tomada posesión por Sus Altezas, y todas sean más abastadas de lo que yo sé y puedo decir, y todas las tengo por de Sus Altezas, cual de ellas pueden disponer como y tan cumplidamente como de los reinos de Castilla, en esta Española, en el lugar más convenible y mejor comarca para las minas del oro y de todo trato así de la tierra firme de aquí como de aquella de allá del Gran Can, adonde habrá gran trato y ganancia, he tomado posesión de una villa grande, a la cual puse nombre la villa de Navidad; y en ella he hecho fuerza y fortaleza, que ya a estas horas estará del todo acabada, y he dejado en ella gente que abasta para semejante hecho, con armas y artellarías y vituallas por más de un año, y fusta, y maestro de la mar en todas artes para hacer otras, y grande amistad con el rey de aquella tierra, en tanto grado, que se preciaba de me llamar y tener por hermano, y, aunque le mudase la voluntad a ofender esta gente, él ni los suyos no saben que sean armas, y andan desnudos, como ya he dicho, y son los más temerosos que hay en el mundo; así que solamente la gente que allá queda es para destruir toda aquella tierra; y es isla sin peligros de sus personas, sabiéndose regir.
En todas estas islas me parece que todos los hombres sean contentos con una mujer, y a su mayoral o rey dan hasta veinte. Las mujeres me parece que trabajan más que los hombres. Ni he podido entender si tienen bienes propios; que me pareció ver que aquello que uno tenía todos hacían parte, en especial de las cosas comederas.
En estas islas hasta aquí no he hallado hombres mostrudos, como muchos pensaban, mas antes es toda gente de muy lindo acatamiento, ni son negros como en Guinea, salvo con sus cabellos correndíos, y no se crían adonde hay ímpeto demasiado de los rayos solares; es verdad que el sol tiene allí gran fuerza, puesto que es distante de la línea equinoccial veinte y seis grados. En estas islas, adonde hay montañas grandes, allí tenía fuerza el frío este invierno; mas ellos lo sufren por la costumbre, y con la ayuda de las viandas que comen con especias muchas y muy calientes en demasía. Así que mostruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla Quaris, la segunda a la entrada de las Indias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana. Estos tienen muchas canoas, con las cuales corren todas las islas de India, y roban y toman cuanto pueden; ellos no son más disformes que los otros, salvo que tienen costumbre de traer los cabellos largos como mujeres, y usan arcos y flechas de las mismas armas de cañas, con un palillo al cabo, por defecto de hierro que no tienen. Son feroces entre estos otros pueblos que son en demasiado grado cobardes, mas yo no los tengo en nada más que a los otros. Estos son aquéllos que tratan con las mujeres de Matinino, que es la primera isla, partiendo de España para las Indias, que se halla en la cual no hay hombre ninguno. Ellas no usan ejercicio femenil, salvo arcos y flechas, como los sobredichos, de cañas, y se arman y cobijan con launes de arambre, de que tienen mucho.
Otra isla hay, me aseguran mayor que la Española, en que las personas no tienen ningún cabello. En ésta hay oro sin cuento, y de ésta y de las otras traigo conmigo Indios para testimonio.
En conclusión, a hablar de esto solamente que se ha hecho este viaje, que fue así de corrida, pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro cuanto hubieren menester, con muy poquita ayuda que Sus Altezas me darán; ahora, especiería y algodón cuanto Sus Altezas mandarán, y almástiga cuanta mandarán cargar, y de la cual hasta hoy no se ha hallado salvo en Grecia en la isla de Xío, y el Señorío la vende como quiere, y ligunáloe cuanto mandarán cargar, y esclavos cuantos mandarán cargar, y serán de los idólatras; y creo haber hallado ruibarbo y canela, y otras mil cosas de sustancia hallaré, que habrán hallado la gente que yo allá dejo; porque yo no me he detenido ningún cabo, en cuanto el viento me haya dado lugar de navegar; solamente en la villa de Navidad, en cuanto dejé asegurado y bien asentado. Y a la verdad, mucho más hiciera, si los navíos me sirvieran como razón demandaba.
Esto es harto y eterno Dios Nuestro Señor, el cual da a todos aquellos que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles; y ésta señaladamente fue la una; porque, aunque de estas tierras hayan hablado o escrito, todo va por conjectura sin allegar de vista, salvo comprendiendo a tanto, los oyentes los más escuchaban y juzgaban más por habla que por poca cosa de ello. Así que, pues Nuestro Redentor dio esta victoria a nuestros ilustrísimos rey e reina y a sus reinos famosos de tan alta cosa, adonde toda la cristiandad debe tomar alegría y hacer grandes fiestas, y dar gracias solemnes a la Santa Trinidad con muchas oraciones solemnes por el tanto ensalzamiento que habrán, en tornándose tantos pueblos a nuestra santa fe, y después por los bienes temporales; que no solamente la España, mas todos los cristianos ternán aquí refrigerio y ganancia.
Esto, según el hecho, así en breve.
Fecha en la carabela, sobre las islas de Canaria, a 15 de febrero, año 1493.
Hará lo que mandaréis
El almirante

Después de ésta escrita, y estando en mar de Castilla, salió tanto viento conmigo sul y sueste, que me ha hecho descargar los navíos. Pero corrí aquí en este puerto de Lisboa hoy, que fue la mayor maravilla del mundo, adonde acordé escribir a Sus Altezas. En todas las Indias he siempre hallado los temporales como en mayo; adonde yo fui en 33 días, y volví en 28, salvo que estas tormentas me han detenido 13 días corriendo por este mar. Dicen acá todos los hombres de la mar que jamás hubo tan mal invierno ni tantas pérdidas de naves.
Fecha a 4 días de marzo
FIN















Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Capítulo XVIII (fragm. y adapt.)
De algunas advertencias acerca de lo que escribe Francisco López
de Gómora, mal informado, en su historia.

Estando escribiendo esta relación, acaso vi una historia de buen estilo, de un Francisco López de Gómora, que habla de las conquistas de Méjico y Nueva-España, y cuando leí su gran retórica, y como mi obra es tan grosera, dejé de escribir, y aun tuve vergüenza;
y estando tan perplejo como digo, torné a leer y a mirar las razones que el Gómora en sus libros escribió, e vi que desde el principio y medio hasta el cabo no llevaba buena relación, y va muy contrario de lo que fue e pasó en la Nueva-España; [...]

[...] después de bien mirado todo lo que he dicho que escribe el Gómora, que por ser tan lejos de lo que pasó es en perjuicio de tantos, torno a proseguir mi historia
para que salga a luz y se vean las conquistas de la Nueva-España claramente y como se han de ver, y su majestad sea servido conocer los grandes e notables servicios que le hicimos los verdaderos conquistadores, pues tan pocos soldados como venimos a estas tierras con el venturoso y buen capitán Hernando Cortés, nos pusimos a tan grandes peligros y le ganamos esta tierra.
Sospecho de Gómara que le dieron falsas relaciones cuando hacía aquella historia; porque toda la honra se le dio sólo al marqués don Hernando Cortés, y no hizo memoria de ninguno de nuestros valerosos capitanes y fuertes soldados [...].










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Historia General de las Indias del clérigo Francisco López de Gómara (1555) (fragm. y adapt.)
A don Carlos, Emperador de romanos, Rey de España, señor de las Indias y nuevo mundo.
Muy soberano Señor:
La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió, es el descubrimiento de Indias; y así las llaman Nuevo Mundo. (...) se puede llamar nuevo por ser todas sus cosas diferentísimas de las del nuestro.
Empero los hombres son como nosotros, fuera del color. Mas no tienen letras, ni moneda, ni bestias de carga; cosas principalísimas para el gobierno y vivienda del hombre. Y como no conocen al verdadero Dios y Señor, están en grandísimos pecados de idolatría, sacrificios de hombres vivos, comida de carne humana, habla con el diablo, sodomía, muchedumbre de mujeres y otros. El trabajo y peligro vuestros españoles lo toman alegremente, así en predicar y convertir como en descubrir y conquistar.











El sitio de la isla Española y otras particularidades
En lengua de los naturales de aquella isla se dice Haití.Es tierra fertilísima; y así había en ella un millón de hombres, que todos o los más andaban en puras carnes, y si alguna ropa se ponían, era de algodón. Son estos isleños de color castaño claro, de mediana estatura ; tienen ruines ojos, mala dentadura, muy abiertas las ventanas de las narices, y las frentes demasiado anchas; se las dejan así la propósito las parteras por gentileza y para que sean fuertes; porque si les dan una cuchillada en ella, antes se quiebra la espada que el casco. Ellos y ellas son lampiños pero todos crían cabello largo, liso y negro.
La religión de la isla Española
El principal dios que los de aquella isla tienen es el diablo, que le pintan como se les aparece, y aparéceseles muchas veces, y aun les habla. Otros infinitos ídolos tienen, que adoran diferentemente, y a cada uno llaman por su nombre y le piden su cosa. A uno agua, a otro maíz, a otro salud y a otro victoria. Hácenlos de barro, palo piedra y de algodón relleno.
Cuentan que un ídolo llamado Corocoto, que adoraba el cacique Guamareto, se iba del oratorio, donde atado estaba, a comer y gozar con las mujeres del pueblo y de la comarca, las cuales parían los hijos con dos coronas, en señal que los engendró su dios, y que el mismo Corocoto salió por encima el fuego, quemándose la casa de aquel cacique. A otro ídolo de Guamareto llamaban Epilguanita, que tenía cuatro pies, como perro, y se iba a los montes cuando lo enojaban, al cual tornaban en hombros y con procesión a su templo. Tenían por reliquia una calabaza, de la cual decían haber salido la mar con todos sus peces; creían que de una cueva salieron el Sol y la Luna, y de otra el hombre y mujer primera.
Largo sería de contar semejantes embaucamientos pero éstos son alguna muestra de sus grandes supersticiones y ceguedad, de su cruel y endiablada religión , especialísimamente de los mexicanos. Los sacerdotes del diablo, a los cuales llaman bohitis, son casados con muchas mujeres, pero andan diferentemente vestidos. Tienen gran autoridad, por ser médicos y adivinos, aunque no dan respuestas ni curan sino a gente principal y señores; cuando han de adivinar y responder a lo que les preguntan comen una yerba que llaman cohoba, molida o por moler, o toman el humo de ella por las narices, y con ello salen de seso y se les representan mil visiones. Acabada la furia y virtud de la yerba, vuelven en sí. Cuentan lo que han visto y oído en el concejo de los dioses, y dicen que será lo que Dios quisiere; pero responden lo que el preguntador quiere escuchar, o con palabras por las que no puedan luego ser acusados. Para curar, toman también de aquella yerba cohoba, que no la hay en Europa: enciérranse con el enfermo, rodeándolo tres o cuatro veces, echan espumajos por la boca, hacen mil visajes con la cabeza y soplan luego el paciente y chúpanle por la nuca, diciendo que le sacan por allí todo el mal. Pásale después muy bien las manos por todo el cuerpo, hasta los dedos de los pies, y entonces salen a echar la dolencia fuera de casa, y algunas veces muestran una piedra o hueso o carne que llevan en la boca y dicen que luego sanará, pues le sacaron lo que causaba el mal; guardan las mujeres aquellas piedras para bien parir, como reliquias santas.
Costumbres
Andan desnudos. Casa cada uno con cuantas mujeres quiere o puede; el cacique Behechio tenía treinta mujeres; una es la principal y legítima para las herencias: todas duermen con el marido, como hacen muchas gallinas con un gallo, en una pieza; no guardan más parentesco que con madre, hija y hermana, y esto por temor de tener mala muerte. Lavan las criaturas en agua fría por que se les endurezca el cuero, y aun ellas se bañan también en fría recién paridas, y no les hace mal.
Estando parida y criando es pecado dormir con una mujer. Facilísimamente se juntan los hombres con las mujeres, y aun como cuervos o víboras, y peor; dejando aparte que son grandísimos sodomíticos, holgazanes, mentirosos, ingratos, mudables y ruines. De todas sus leyes esta es la más notable: que por cualquiera hurto empalaban al ladrón. También aborrecían mucho a los avarientos. Entierran con los hombres, especial con señores, algunas de sus más queridas mujeres o las más hermosas y otras se quieren enterrar con ellos por amor. Asiéntanlos en la sepultura y pónenles alrededor pan, agua, sal, fruta y armas.
Pocas veces guerreaban sino por cuestiones de límites o por las pesquerías, o con extranjeros, y entonces consultan a los ídolos o a los sacerdotes que adivinan. Sus armas eran piedras y palos, que sirven de lanza y espada, a quien llaman macanas. Átanse a la frente ídolos chiquitos cuando quieren pelear. Tíñense para la guerra con jagua, que es zumo de cierta fruta. Las mujeres se untan con estas colores para danzar , bailan cantando romances en alabanza de sus ídolos y de sus reyes y en memoria de victorias y sucesos notables y antiguos. Bailan muchos y mucho, y alguna vez todo un día con su noche. Acaban borrachos de cierto vino de allá .
Son muy obedientes a sus caciques, y así no siembran sin su voluntad ni cazan ni pescan, que es su principal ejercicio, y la pesca es su ordinario manjar, y por eso vivían orillas de lagunas y riberas de ríos, y por eso venían a ser grandísimos nadadores ellos y ellas. En lugar de trigo comen maíz, que parece algo al panizo. También hacen pan de yuca, que es una raíz grande y blanca como nabo, la cual rayan y estrujan, porque su zumo es ponzoña. No conocían el licor de las uvas, aunque había vides; y así, hacían vino del maíz, de frutas y de otras yerbas muy buenas, que acá no las hay. No tienen letras, ni pesos, ni moneda, aunque había mucho oro y plata y otros metales, ni conocían el hierro.
De la libertad de los indios











Libres dejaban a los indios al principio los Reyes Católicos, aunque los soldados y pobladores se servían de ellos como de cautivos en las minas, labranza, cargas y conquistas que la guerra lo llevaba. Mas el año de 1504 tomaron por esclavos a los caribes, por el pecado de sodomía y de idolatría y de comer hombres. Después que los caribes mataron a los españoles en Cumaná y asolaron dos monasterios que allí había, uno de franciscos y otro de dominicos, se hicieron muchos esclavos en todas partes sin pena ni castigo, porque Tomás Ortiz, fraile dominico, y otros frailes, aconsejaron la servidumbre de los indios, y para persuadir que no merecían libertad presentó cartas y testigos en Consejo de Indias, siendo presidente fray García de Loaisa, confesor del emperador, e hizo un razonamiento:
Los hombres de tierra firme de Indias comen carne humana, y son sodomitas más que generación alguna. Ninguna justicia hay entre ellos; andan desnudos; no tienen amor ni vergüenza; son como asnos, abobados, alocados, insensatos; no les importa matarse y matar; no guardan verdad sino es en su provecho; son inconstantes, ingratísimos y amigos de novedades; précianse de borrachos, tienen vinos de diversas yerbas, frutas, raíces y grano; emborráchanse también con humo y con ciertas yerbas que los saca de seso; son bestiales en los vicios; ninguna obediencia ni cortesía tienen jóvenes a viejos ni hijos a padres; son traidores, crueles y vengativos, nunca perdonan; enemigos de religión, haraganes, ladrones, mentirosos y de juicios bajos y apocados; no guardan fe ni orden; no se guardan lealtad maridos a mujeres ni mujeres a maridos; son hechiceros, agoreros, nigrománticos; son cobardes como liebres, sucios como puercos; comen piojos, arañas y gusanos crudos donde quiera que los hallan; cuando se olvidan de las cosas de la fe que aprendieron, dicen que son aquellas cosas para Castilla y no para ellos, y que no quieren cambiar costumbres ni dioses; con los enfermos no tienen piedad ninguna, y aunque sean vecinos y parientes los desamparan al tiempo de la muerte, o los llevan a los montes a morir con un poco de pan y agua; cuanto más crecen se hacen peores; hasta diez o doce años parece que han de salir con alguna crianza y virtud; de allí adelante se tornan como brutos animales; en fin, digo que nunca crió Dios tan cocida gente en vicios y bestialidades, sin mezcla de bondad o buena conducta. Juzguen ahora. Los que los hemos tratado, esto hemos conocido de ellos por experiencia.
por lo cual el emperador declaró que fuesen esclavos. Pero el papa Paulo III declaró que los indios eran hombres y no bestias, libres y no esclavos. Insistió después en esto fray Bartolomé de las Casas, y mandó el emperador que nadie los haga esclavos.
Justo es que los hombres que nacen libres no sean esclavos de otros hombres, especialmente saliendo de la servidumbre del diablo, por el santo bautismo, y aunque la servidumbre y cautiverio, por culpa y por pena es del pecado, según declaran los santos doctores Agustín y Crisóstomo, y Dios quizá permitió la servidumbre y trabajo de estas gentes de pecados para su castigo.
Alabanza de españoles
Tanta tierra como dicho tengo han descubierto, andado y convertido nuestros españoles en sesenta años de conquista. Nunca jamás rey ni gente anduvo y conquistó tanto en tan breve tiempo como la nuestra, ni ha hecho ni merecido lo que ella, así en armas y navegación como en la predicación del santo Evangelio y conversión de idólatras; por lo cual son españoles dignísimos de alabanza en todas las partes del mundo. Buena gloria es de nuestros reyes y hombres que hayan hecho a los indios tener un Dios, una fe y un bautismo, y les hayan quitado la idolatría, los sacrificios de hombres, y el comer carne humana, la sodomía y otros grandes y malos pecados, que nuestro buen Dios mucho aborrece y castiga. Hanles también quitado la muchedumbre de mujeres; hanles enseñado las letras, que sin ellas son los hombres como animales, y el uso del hierro, tan necesario; asimismo les han mostrado muchas buenas costumbres, artes y formas de organizarse para mejor pasar la vida; lo cual todo vale, sin duda , mucho más que la pluma ni las perlas ni la plata ni el oro que les han tomado, sobre todo porque no usaban de estos metales en moneda, que es el uso natural. El mal que hay en ello es haber hecho trabajar demasiado a los indios en las minas, en la pesca de perlas y en las cargas. Han hecho morir a muchos indios así.

Cronistas de Indias 3: Bartolomé de las Casas








Brevísima relación de la destrucción de las Indias, por Bartolomé de las Casas
(fragmentos y adapt.)
Todas estas infinitas gentes crió Dios los más simples que hay en el mundo, sin maldades ni dobleces, obedientísimas y fidelísimas a sus señores naturales e a los cristianos a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas e quietas, sin rencillas ni bullicios, no lujuriosos, sin rencores, sin odios, sin desear venganzas . Son las gentes más delicadas, flacas y tiernas en complisión6 e que menos pueden aguantar trabajos y que más fácilmente mueren de cualquier enfermedad.
Son también gentes paupérrimas y que menos poseen ni quieren poseer bienes temporales; e por esto no soberbias, no ambiciosas, no codiciosas. Su comida es tal, que la de los santos padres en el desierto no parece haber sido más estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, comúnmente, son en cueros, cubiertas sus vergüenzas, cuando mucho cúbrense con una manta de algodón. Sus camas son encima de una estera, cuando mucho, duermen en unas como redes colgadas, que en lengua de la isla Española llamaban hamacas. (…)
En estas ovejas mansas, y así dotadas de las calidades dichas por su Hacedor , entraron los españoles, como lobos e tigres y leones cruelísimos hambrientos de muchos días . Y otra cosa no han hecho de cuarenta años hasta hoy, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas por las extrañas y nuevas e varias e nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad, de las cuales algunas pocas abajo se dirán, en tanto grado, que habiendo en la isla Española sobre tres cuentos de ánimas que vimos, no hay hoy de los naturales de ella docientas personas. La isla de Cuba es cuasi tan luenga como desde Valladolid a Roma; está hoy cuasi toda despoblada. La isla de Sant Juan e la de Jamaica, islas muy grandes e muy felices e graciosas, ambas están asoladas. Las islas de los Lucayos, que están comarcanas a la Española y a Cuba por la parte del Norte, que son más de sesenta con las que llamaban de Gigantes e otras islas grandes e chicas, e que la peor dellas es más fértil e graciosa que la huerta del rey de Sevilla, e la más sana tierra del mundo, en las cuales había más de quinientas mil ánimas, no hay hoy una sola criatura. (…)
Una vez vide que, teniendo en las parrillas quemándose cuatro o cinco principales y señores (y aun pienso que había dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros), y porque daban muy grandes gritos y daban pena al capitán o le impedían el sueño, mandó que los ahogasen, y el alguacil, que era peor que el verdugo que los quemaba (y sé cómo se llamaba y aun sus parientes conocí en Sevilla), no quiso ahogarlos, antes les metió con sus manos palos en las bocas para que no sonasen y atizoles el fuego hasta que se asaron de despacio como él quería. Yo vide todas las cosas arriba dichas y muchas otras infinitas. Y porque toda la gente que huir podía se encerraba en los montes y subía a las sierras huyendo de hombres tan inhumanos, tan sin piedad y tan feroces bestias, extirpadores y capitales enemigos del linaje humano, enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos que en viendo un indio lo hacían pedazos en un credo, y mejor arremetían a él y lo comían que si fuera un puerco. Estos perros hicieron grandes estragos y carnecerías. Y porque algunas veces, raras y pocas, mataban los indios algunos cristianos con justa razón y santa justicia, hicieron ley entre sí, que por un cristiano que los indios matasen, habían los cristianos de matar cien indios. (…)
Y la cura o cuidado que dellos tuvieron fué enviar los hombres a las minas a sacar oro, que es trabajo intolerable, e las mujeres ponían en las estancias, que son granjas, a cavar las labranzas y cultivar la tierra, trabajo para hombres muy fuertes y recios. No daban a los unos ni a las otras de comer sino yerbas y cosas que no tenían sustancia; secábaseles la leche de las tetas a las mujeres paridas, e así murieron en breve todas las criaturas. Y por estar los maridos apartados, que nunca vían a las mujeres, cesó entre ellos la generación; murieron ellos en las minas, de trabajos y hambre, y ellas en las estancias o granjas, de lo mesmo, e así se acabaron tanta e tales multitudes de gentes de aquella isla; e así se pudiera haber acabado todas las del mundo. Decir las cargas que les echaban de tres y cuatro arrobas, e los llevaban ciento y doscientas leguas (y los mismos cristianos se hacían llevar en hamacas, que son como redes, acuestas de los indios), porque siempre usaron dellos como de bestias para cargar. Tenían mataduras en los hombros y espaldas, de las cargas, como muy matadas bestias; decir asimismo los azotes, palos, bofetadas, puñadas, maldiciones e otros mil géneros de tormentos que en los trabajos les daban, en verdad que en mucho tiempo ni papel no se pudiese decir e que fuese para espantar los hombres.
Y es de notar que la perdición destas islas y tierras se comenzaron a perder y destruir desde que allá se supo la muerte de la serenísima reina doña Isabel, que fué el año de mil e quinientos e cuatro, porque hasta entonces sólo en esta isla se habían destruído algunas provincias por guerras injustas, pero no de todo, y éstas por la mayor parte y cuasi todas se le encubrieron a la Reina. Porque la Reina, que haya santa gloria, tenía grandísimo cuidado e admirable celo a la salvación y prosperidad de aquellas gentes, como sabemos los que lo vimos y palpamos con nuestros ojos e manos los ejemplos desto.























De la provincia e reyno de Guatimala
Llegado al dicho reino hizo en la entrada dél mucha matanza de gente; y no obstante esto, salióle a rescebir en unas andas e con trompetas y atabales e muchas fiestas el señor principal con otros muchos señores de la ciudad de Altatlán, cabeza de todo el reino, donde le sirvieron de todo lo que tenían, en especial dándoles de comer cumplidamente e todo lo que más pudieron. Aposentáronse fuera de la ciudad los españoles aquella noche, porque les paresció que era fuerte y que dentro pudieran tener peligro. Y otro día llama al señor principal e otros muchos señores, e venidos como mansas ovejas, préndelos todos e dice que le den tantas cargas de oro. Responden que no lo tienen, porque aquella tierra no es de oro. Mándalos luego quemar vivos, sin otra culpa ni otro proceso ni sentencia.
Desque vieron los señores de todas aquellas provincias que habían quemado aquellos señor y señores supremos, no más de porque no daban oro, huyeron todos de sus pueblos metiéndose en los montes, e mandaron a toda su gente que fuesen a los españoles y les sirviesen como a señores, pero que no les descubriesen diciéndoles dónde estaban. Viénense toda la gente de la tierra a decir que querían ser suyos e servirles como a señores. Respondía este piadoso capitán que no los querían rescebir, antes los habían de matar a todos si no descubrían dónde estaban los señores. Decían los indios que ellos no sabían dellos, que se sirviesen dellos y de sus mujeres e hijos y que en sus casas los hallarían; allí los podían matar o hacer dellos lo que quisiesen; y esto dijeron y ofrescieron e hicieron los indios muchas veces. Y cosa fué esta maravillosa, que iban los españoles a los pueblos donde hallaban las pobres gentes trabajando en sus oficios con sus mujeres y hijos seguros e allí los alanceaban e hacían pedazos. Y a pueblo muy grande e poderoso vinieron (que estaban descuidados más que otros e seguros con su inocencia) y entraron los españoles y en obra de dos horas casi lo asolaron, metiendo a espada los niños e mujeres e viejos con cuantos matar pudieron que huyendo no se escaparon.
Desque los indios vieron que con tanta humildad, ofertas, paciencia y sufrimiento no podían quebrantar ni ablandar corazones tan inhumanos e bestiales, e que tan sin apariencia ni color de razón, e tan contra ella los hacían pedazos; viendo que así como así habían de morir, acordaron de convocarse e juntarse todos y morir en la guerra, vengándose como pudiesen de tan crueles e infernales enemigos, puesto que bien sabían que siendo no sólo inermes, pero desnudos, a pie y flacos, contra gente tan feroz a caballo e tan armada, no podían prevalecer, sino a1 cabo ser destruídos. Entonces inventaron unos hoyos en medio de los caminos donde cayesen los caballos y se hincasen por las tripas unas estacas agudas y tostadas de que estaban los hoyos llenos, cubiertos por encima de céspedes e yerbas que no parecía que hubiese nada. Una o dos veces cayeron caballos en ellos no más, porque los españoles se supieron dellos guardar, pero para vengarse hicieron ley los españoles que todos cuantos indios de todo género y edad tomasen a vida, echasen dentro en los hoyos. Y así las mujeres preñadas e paridas e niños y viejos e cuantos podían tomar echaban en los hoyos hasta que los henchían, traspasados por las estacas, que era una gran lástima ver, especialmente las mujeres con sus niños. Todos los demás mataban a lanzadas y a cuchilladas, echábanlos a perros bravos que los despedazaban e comían, e cuando algún señor topaban, por honra quemábanlo en vivas llamas. Estuvieron en estas carnicerías tan inhumanas cerca de siete años, desde el año de veinte y cuatro hasta el año de treinta o treinta y uno: júzguese aquí cuánto sería el número de la gente que consumirían.
Del reino de Yucatán
Cuando se salían los españoles de aquel reino dijo uno a un hijo de un señor de cierto pueblo o provincia que se fuese con él; dijo el niño que no quería dejar su tierra. Responde el español: "Vete conmigo; si no, cortarte he las orejas." Dice el muchacho que no. Saca un puñal e córtale una oreja y después la otra. Y diciéndole el muchacho que no quería dejar su tierra, córtale las narices, riendo y como si le diera un repelón no más.
Este hombre perdido se loó e jactó delante de un venerable religioso, desvergonzadamente, diciendo que trabajaba cuanto podía por empreñar muchas mujeres indias, para que, viéndolas preñadas, por esclavas le diesen más precio de dinero por ellas.
En este reino o en una provincia de la Nueva España, yendo cierto español con sus perros a caza de venados o de conejos, un día, no hallando qué cazar, parescióle que tenían hambre los perros, y toma un muchacho chiquito a su madre e con un puñal córtale a tarazones los brazos y las piernas, dando a cada perro su parte; y después de comidos aquellos tarazones échales todo el corpecito en el suelo a todos juntos. Véase aquí cuánta es la insensibilidad de los españoles en aquellas tierras e cómo los ha traído Dios in reprobus sensus, y en qué estima tienen a aquellas gentes, criadas a la imagen de Dios e redimidas por su sangre. Pues peores cosas veremos abajo. (…) Estas, pues, son las obras de los españoles que van a las Indias, que verdaderamente muchas e infinitas veces, por la codicia que tienen de oro, han vendido y venden hoy en este día e niegan y reniegan a Jesucristo.
De la costas de las Perlas y de Paria y de la isla Trinidad
Es esta averiguada verdad, que nunca traen navío cargado de indios, así robados y salteados, como he dicho, que no echan a la mar muertos la tercia parte de los que meten dentro, con los que matan por tomarlos en sus tierras. La causa es porque como para conseguir su fin es menester mucha gente para sacar más dineros por más esclavos, e no llevan comida ni agua sino poca, por no gastar los tiranos que se llaman armadores, no basta apenas sino poco más de para los españoles que van en el navío para saltear y así falta para los tristes, por lo cual mueren de hambre y sed, y el remedio es dar con ellos en la mar. Y en verdad que me dijo hombre dellos que desde las islas de los. Lucayos, donde se hicieron grandes estragos desta manera, hasta la isla Española, que son sesenta o setenta leguas, fuera un navío sin aguja y sin carta de marear, guiándose solamente por el rastro de los indios que quedaban en la mar echados del navío muertos.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cronistas de Indias-4- Aspectos biográficos relevantes y características del género


 









Grabado de de Bry para el libro de Bartolomé de las Casas. Brevísima relación de la destrucción de las Indias.
 
 (se sobreentiende que cualquier término desconocido, lo buscan y aprenden en el diccionario, p.ej. http://rae.es, Real Academia Española)


Hernán Cortés: Cartas de relación
Badajoz 1485 – Sevilla 1547
Hijo único de un hidalgo extremeño (SO de España). Primo de Francisco Pizarro (Conquista del Perú – 1529).
Estudia leyes en Salamanca.
1504: zarpa hacia La Española (Santo Domingo) luego de varios intentos fallidos como funcionario colonial.
1511: participa de la expedición de Velázquez a Cuba.
1518: organiza una expedición, contra la voluntad de Velázquez, con 600 hombres hacia Yucatán (SE de México, cultura maya).
1519: primera Carta de relación.
1520: conquista del imperio azteca.
1520: segunda Carta de relación.
Después de 15 meses Cortés vuelve a reportarse, en primera instancia se disculpa por el tiempo transcurrido sin escribir, reporta el hundimiento premeditado de las naves para evitar deserciones de los seguidores de Velázquez. Describe las riquezas del Estado de Culúa (mexica), cuyo sometimiento a favor de la corona española es el objetivo principal. Reporta la alianza con los totonacas, las batallas y posterior alianza con los tlaxcaltecas, describe la matanza de Cholula como una acción militar preventiva, la entrada y recepción a México-Tenochtitlan, el arresto de Moctezuma y el intento de levantamiento, describe además la sociedad de Tenochtitlan, el mercado y algunas costumbres de los mexicas (aztecas). Cortés justifica desde su punto de vista sus acciones y destaca su lealtad a la corona española. Para terminar, describe la matanza del Templo Mayor, la muerte del Moctezuma, los hechos previos al episodio conocido como la Noche Triste y la fundación de Segura de la Frontera. Al despedirse, solicita la autorización oficial para nombrar a los territorios como "Nueva España", debido a la similitud de climas con la península Ibérica. El responsable de entregar esta carta fue Alonso de Mendoza.

1522: supuestamente envenena a su esposa, cuñada de su rival Velázquez.
1522: tercera Carta de relación.
1524: cuarta Carta de relación.
1525: ahorcó a Cuahtémoc (sobrino de Moctezuma).
1526: quinta Carta de relación.
1530: juicio de residencia, destierro de América por envenenamiento de su esposa y abuso del poder.
1530: inicio del litigio con la corona española por sus propiedades en América.
1547: muerte sin terminar el litigio.

Bernal Díaz del Castillo: Historia verdadera de la Nueva España
1496 – Guatemala 1584.
Educación elemental.
1514: viaje a América.
1517: expedición con Velázquez a Cuba.
1518: expedición con Cortés a Yucatán (fracaso).
1519: expedición con Cortés a México, conquista del imperio azteca.
1550: viaje a España en demanda de mercedes, lucha por los derechos del conquistador (enemistad con Las Casas).
1568: conclusión de la Historia verdadera de la Nueva España.
1575: llega el manuscrito de la HVNE a España.
1632: primera publicación.

Bernal: teóricos 2009 Colombi
Bernal: nuevo sujeto 
1) MÚLTIPLES FUNCIONES
soldado, encomendero (tenía indígenas encomendados por el rey en cualquiera de las colonias españolas. El encomendero tenía, en primer lugar, numerosas obligaciones, como la de enseñar la doctrina cristiana y defender a sus encomendados, así como defender y ayudar a multiplicar sus bienes. En segundo lugar, la encomienda era un privilegio escasamente otorgado), regidor (concejal elegido), cronista, indiano.
2) TRANSCULTURACIÓN
Proceso de transculturación, de asimilación de la cultura del otro. Ver explicaciones, léxico, rechazo y admiración.
3) COLECTIVO
Enunciador particular: 1ºp.p. Personaje colectivo: soldados vs. Capitán.
4) NO LETRADO / POPULAR
Captatio benevolentiae: no letrado / erudito. Niega y reduce su capacidad de escritura, respondiendo a un modelo del que es absolutamente conciente y que opera como la norma (discurso histórico humanista).
Innovación, cruce de un límite. Nuevo lugar de enunciación.
Modelo literarios: novela de caballería. Pero no por las marcas típicas de caballería sino por la capacidad de entretenimiento del género, muy convocante en la época. Y por el asombro generado.
5) TESTIGO
Marcas de testimonio, actualización del relato à legitimación de la verdad mediante la experienci directa. Ver percepción sensorial.
6) MEDIEVAL
Trama épica à valores del soldado pero sin héroe (a diferencia de Cortés)
7) POLÉMICO
Móviles de la enunciación: reivindicación, fama, réplica.
Adversarios: Gómara (directo), Cortés y Las Casas (más velados).
G está mal informado por no haber sido testigo. Pero el que lo informa es Cortés!! “No tiene él la culpa sino el que lo informó”.
Retórica de la polémica: desprestigio del otro (G escritor mercenario).
Paradójicamente, Bernal sigue el texto de G, en su estructura, orden, léxico. B necesita a G como adversario discursivo para abrir un espacio nuevo de enunciación pero el texto de G le sirve como modelo, como matriz para este soldado devenido autor. B distingue su historiografía popular de la retórica humanista de G, elocuente, sintaxis ordenada, equilibrio, estilo.

CONCLUSIÓN: Bernal representa una nueva vertiente, popular, de la historiografía. Ver Ramón Iglesia. Contexto de secularización del conocimiento a partir del siglo XV (imprenta, público lector, etc.). las crónica de Indias son representativas de esta transformación. 
B contrapone el entretenimiento de su historia con la estética de los humanistas. Entretenimiento y verdad se complementan, pero retórica es mentira.

López de Gómara: Historia general de las Indias
España 1511 – España 1566
1552: publicación de la HGI
1556: prohibición de la HGI

Las Casas: Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Sevilla 1484 – Madrid 1566
Su padre participó de las expediciones de Colón a América. En 1499 conoció por primera vez a un indígena que Colón le regaló como esclavo a su padre.
Estudió latín.
1502: llega a América.
1503-1506: extracción de oro, participación de expediciones, encomendero.
1506: regreso a Europa para recibir las órdenes religiosas.
1508: regreso a América.
1512-1514: gracias a su participación en distintas expediciones acumula varias encomiendas.
1514: renuncia públicamente a sus encomiendas.
1516: viaja a España para reclamar por los derechos de los indígenas y se lo nombra procurador y protector universal de todos los indios.
1518-1520: entrevistas con Carlos I, quien los autoriza finalmente a poner en marcha un proyecto de colonización de la tierra y evangelización pacíficas.
1520: regresa a América y se encuentra con la destrucción de su proyecto por la rebelión de los indígenas. Frustrado, regresa a España y se dedica al estudio de la teología.
1535: regresa a América y retoma con éxito sus intentos de colonización pacífica en Guatemala.
1540: regreso a España, entrevista con Carlos I, promulgación de las Leyes Nuevas.
1542: termina la redacción de su BRDI.
1543: luego de rechazar el obispado de Cuzco, acepta el de Chiapas.
1547: regreso definitivo a España.
1550-1551: controversia de Valladolid con Sepúlveda sobre la legitimidad de la Conquista.
1566: muere en Madrid.
2000: inicio del proceso de beatificación.

jueves, 1 de marzo de 2012

Littérature étrangère en langue étrangère- Séquence 1: Les voyages, l'éxil



































Elementos para el trabajo final: recordar, última  fecha de entrega viernes 20 de abril, al correo correspondiente de cada profesora. Recuerden que el trabajo se les dio fotocopiado para que puedan ir anotando en borrador, y ahí tienen los correos de las profesoras respectivas. Aquí, enlace al trabajo. Lo pueden descargar como word: si les pide que compartan un documento, colaboren subiendo un trabajo en cualquier idioma sobre cualquier tema, y listo: http://es.scribd.com/doc/86823977/litetrangtp-final-sequence-1-2012

1) Documentos:

a) Diálogo entre Jorge Semprún y Juan Goytisolo en el diario español El Paíshttp://elpais.com/diario/1981/05/27/cultura/359762412_850215.html

b) "Literatura y exilio", de Mario Vargas Llosa: http://books.google.com.ar/books?id=ksc3A_W2kD0C&pg=PA105&lpg=PA105&dq=%22literatura+y+exilio%22+%2B+%22vargas+llosa%22&source=bl&ots=68jYCiHBRL&sig=Ihsc4sZZTNkM_5en3BRiOEbqLgA&hl=es&sa=X&ei=DwpuT5eUDsGhtweGwbSxBg&ved=0CDUQ6AEwAg#v=onepage&q=%22literatura%20y%20exilio%22%20%2B%20%22vargas%20llosa%22&f=false

c) "El escenario y la novela", de Alejo Carpentier: http://books.google.com.ar/books?id=N1qI2lt7mRAC&pg=PA117&lpg=PA117&dq=%22el+escenario+y+la+novela%22&source=bl&ots=rKIinMzAjY&sig=VhxthGWfEUBlpLjH8KUB2p-pYps&hl=es&sa=X&ei=HghuT-CmMIaCtgfljfmUBg&ved=0CCYQ6AEwAQ#v=onepage&q=%22el%20escenario%20y%20la%20novela%22&f=false

d) "Convivencia con el Islam", de Juan Goytisolo: http://www.rebelion.org/hemeroteca/otromundo/040413goytisolo.htm

e) Fragmento de Rayuela, de Julio Cortázar (entregado en fotocopia).

f)) Fragmento de Reivindicación del Conde don Julián, de Juan Goytisolo (entregado en fotocopia).

2) Orientaciones para la búsqueda de documentos en Internet: leer "Para buscar información en Internet", en https://sites.google.com/site/paraguasdepapel/, Recordar la importancia de las comillas para que la devolución del buscador sea más precisa, cuando se busca más de una palabra. Recordar también la importancia de pensar varias alternativas de palabras o construcciones clave para luego seleccionar los resultados más pertinentes. P. ej.: "exiliados célebres", "relatos de exiliados", "películas" + "el exilio", "la película sobre el exilio", "película ** exiliados", etc. Finalmente, recuerden que existe la posibilidad de ajustar la búsqueda a sólo documentos de textos, videos, imágenes, etc.

3) Recordar que en todos los documentos, tanto los trabajados en clase como los buscados por ustedes, deben citar autor y fuente.

4) Algunas pistas que ustedes pueden adaptar para presentar una imagen: http://www.defibac.fr/etudier-un-document-iconographique-en-espagnol

5) Reglas básicas de tildaciónhttp://www.oni.escuelas.edu.ar/2005/CHUBUT/829/Tildacion.htm.
Reglas de ortografía:  http://es.scribd.com/full/49655802?access_key=key-18faz4fpjwa0w3eantdh