lunes, 10 de agosto de 2009

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez- Síntesis de algunos temas

Cien años de soledad- Una síntesis de aspectos que hay que tener en cuenta para rastrear cada uno de estos temas en la novela:



















El realismo maravilloso se manifiesta en:

La superposición de los tiempos históricos (se mencionan siglos y personajes históricos precisos) y míticos/circulares (los comentarios de Ursula respecto del tiempo que “da vueltas en redondo”, las repeticiones de episodios similares en las vidas de varios de los personajes, los nombres iguales o similares,
José Arcadio Buendía es visitado y conversa cada tanto con el espíritu de Prudencio Aguilar; luego de morir, también aparece y conversa con algunos de los personajes. El coronel Aureliano Buendía no lo ve.
Amaranta decide poner su mano sobre unas brasas hasta que no siente más dolor y permanecerá con su mano siempre vendada.
Lluvia de flores amarillas después de la muerte de José Arcadio Buendía
Cuando muere José Arcadio, el olor a pólvora de su cadáver impregna Macondo durante varios días, pese a que se había lavado su cadáver.
Aparición de Melquíades pese a que estaba muerto y enterrado .
Remedios se eleva mientras está tendiendo unas sábanas y desaparece así .
Mariposas amarillas que preceden las apariciones de Mauricio Babilonia .
La desmesurada fertilidad de los animales, en coincidencia con los tiempos de relaciones entre Petra y Aureliano II.
Nace el último de los Buendía con cola de cerdo .



















Coronel Aureliano Buendía:
En un fragmento biográfico aparecen seguidos varios datos que hablan de exceso, de sobreabundancia: tuvo 17 hijos, promovió treinta y dos levantamientos armados que perdió, escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas, etc. Se salva frente al pelotón de fusilamiento por la intervención de su hermano José Arcadio. Llega a ser comandante general de las fuerzas revolucionarias.
Intenta suicidarse pero se salva, como también lo hace de un intento de envenenamiento. Quiere promover la guerra total armando a sus hijos para acabar con los gringos (los de la compañía bananera).
Muere al final del capítulo 13, al pie del castaño.

Aureliano II:
Constantes excesos en las fiestas, en las comidas, en el sexo, con el dinero (empapela la casa de la madre con billetes y tira los sobrantes en el patio) .
tiene una hija con Fernanda, Amaranta Ursula .
Decide buscar el tesoro escondido en el San José .
Muere al mismo tiempo que su gemelo, José Arcadio Segundo .



















Amor, pasión, sexo:
Tanto dentro por fuera de los marcos convencionales (noviazgos, matrimonios, etc.). Dimensión del exceso. Presencia del incesto .
Amaranta rechaza tanto a Pietro Crespi –que luego se suicida- como a Gerineldo Márquez
Aureliano quiere tener relaciones con Pilar Ternera, su madre, porque él ignora esta verdad. Esta lo manda con Santa Sofía de la Piedad.
Aureliano José se pasiona por Amarante pero esta no le permite más que juegos eróticos.
Arcadio y Santa Sofía tienen gemelos: Aureliano II que se casa con Fernanda del Carpio pero tiene relaciones con Petra Cotes, al igual que su gemelo Aureliano II. Fernanda y Petra se enemistan por Aureliano II. Fernanda y Aureliano tienen a Meme y a José Arcadio. Aureliano II alterna su estadía en casa de su esposa y en casa de Petra.
Meme se enamora de Mauricio Babilonia y tienen un hijo, Aureliano. Mauricio muere.
Aureliano Babilonia tiene relaciones con Amaranta Ursula y engendran al último Aureliano.

















Política, luchas sociales:
Guerra civil entre conservadores y liberales .
El coronel Aureliano deja a Arcadio a cargo de Macondo, y resulta el gobernante más autoritario y cruel que hayan tenido. Luego, Ursula se pone al frente del pueblo y finalmente, es fusilado Arcadio.
Aureliano José muere asesinado por un capitán conservador.
Matanza de 3 mil obreros a cargo del gobierno pero por órdenes de la compañía bananera.
Los conservadores les propones a los revolucionarios un pacto que, pese a ser una traición a los ideales rebeldes, es aceptado por el coronel Aureliano Buendía.
Cuando pasa la fiebre del banano, la explotación de la compañía bananera ha dejado al pueblo sumido en la pobreza y en el deterioro.





















Características de Macondo:
Se convierte en municipio .
El general conservador José Raquel Moncada es nombrado alcalde .
Llegan extranjeros que comienzan con la compañía bananera .
En un carnaval, arriba Fernanda del Carpio, que llama la atención por su belleza y ha sido reina del carnaval de su pueblo. Remedios es elegida reina del carnaval de Macondo.
Llegada del cine, del ferrocarril, del correo, intento de hacer navegable el río, etc.
José Arcadio Segundo hace un emprendimiento para hacer navegable el río y favorecer el desarrollo económico de Macondo. Todo resulta en que después de mucho trabajo y enormes gastos, logra construir una balsa de troncos que fue el primero y el único barco que atracó en Macondo.
Huelga para tener descanso el domingo .
Llovió más de cuatro años seguidos .
Se destruye con el huracán final y desaparece, junto con el último Aureliano comido por las hormigas.

















Melquíades:
Se encarga de la educación de Aureliano Segundo.
Aparenta cuarenta años cuando reaparece en el cap. 10
el anteúltimo Aureliano descubre el misterio de los pergaminos


El oro:
El coronel Aureliano retoma los pescaditos de oro
Aparición del oro sepultado dentro de una estatua de San José por el descubrimiento casual de un obrero. Ursula lo vuelve a enterrar.
Fernanda del Carpio está acostumbrada a hacer sus necesidades en una "bacinilla de oro": un signo de su educación aristocrática y una ironía respecto de la nobleza del metal.
Un pescadito de oro funciona como contraseña para constatar que el coronel Aureliano vive, cuando aparece el coronel Stevenson diciendo que Aureliano le encargaba hablar con Arcadio .

domingo, 26 de abril de 2009

El reino de este mundo-1- Introducción a la historia de Haití








Arriba: esclavos castigados en Trinidad.






Arriba: mercado de esclavos en Brasil

El dominio francés

La cesión de la parte occidental a Francia

La pequeña isla Tortuga, cerca de la costa norte de la isla fue base de operaciones de saqueo de las islas contiguas por los piratas asociados en la Hermandad Hermanos de la Costa que se dividían en filibusteros, que acechaban las presas y se lanzaban al abordaje; bucaneros normalmente franceses que se dedicaban a cazar reses alzadas, o a robarlas de las haciendas para secar los cueros y ahumar las carnes que vendían o cambiaban a los anteriores y habitantes que eran los menos peligrosos deb

ido a que se dedicaban al cultivo del campo. Dirigidos por Levasseur, habían fortalecido la isla y se habían puesto bajo el protectorado de Luis XIII de Francia.

En 1652 saquearon San Juan de los Remedios en Cuba y las autoridades de Santo Domingo los expulsaron por más que la isla volviera en 1660 a poder de los franceses.

A partir de allí los franceses comenzaron a colonizar la zona occidental de la isla que había sido descuidada por los españoles. En 1697 el tratado de Ryswick formaliza la cesión esa zona a Francia. La parte francesa tomó el nombre de Saint Domingue. La primer capital fue Cap Français (actual Cap Haïtien) puerto ubicado en el norte del país.

El auge del sistema de plantaciones

La isla prontamente se transformó en la principal colonia francesa y, posiblemente la más rica colonia del mundo, gracias a la proliferación de plantaciones de azúcar, café, y otros productos. El sistema de plantaciones estuvo basado en el uso de gran cantidad de esclavos, que viviendo y trabajando en penosas condiciones morían rápidamente lo que obligaba a masivas importaciones de nuevos esclavos. La sociedad se organiza en diferentes grupos basados en la pureza racial y el poder económico.

Los grandes blancos

Este grupo estaba conformado por los funcionarios del gobierno francés y los dueños de las grandes plantaciones. Éstos eran la cúspide de la pirámide social de la colonia, también fueron conocidos como la burguesía colonial esclavista.

Los pequeños blancos

Este grupo estaba formado por blancos que no poseían tierras y que trabajaban en tareas comerciales y artesanales. Era un grupo muy conflictivo porque tenían fuertes recelos de los mulatos a quienes consideraban inferiores pero que muchas veces poseían fortunas muy superiores. Muchos pequeños blancos formaban parte de las milicias de la colonia.









Arriba: traficantes de esclavos los tiran vivos al mar cuando están enfermos, en aguas de Brasil.



Los mulatos y negros libres

Un grupo muy heterogéneo. Normalmente pretendían emular la vida y las costumbres francesas. Sus miembros llevaban cuenta precisa del porcentaje de sangre negra que llevaban en su sangre de manera que aquellos que tenían menos porcentaje se encontraban en un nivel social más alto. Esta clasificación era tan precisa que tenía 32 niveles diferentes con diferentes nombres para cada nivel. Muchos mulatos eran a su vez dueños de plantaciones y poseedores de esclavos, sus fortunas eran comparables a las de los grandes blancos y aún superiores, pero socialmente eran considerados, de todas formas, inferiores. Entre las milicias cuya función era controlar el orden evitando las rebeliones de los esclavos y persiguiendo a los fugitivos, también había muchos mulatos.

Los esclavos

El número de esclavos superaba al de blancos en una proporción de más de 20 a 1, alrededor del 80 por ciento trabajaba en las plantaciones. Su origen era muy variados ya que pertenecían a muy diversas etnias con costumbres y lenguajes muy diferentes. Esto contribuiría, unido al tráfico continuo, las muertes tempranas, las enfermedades y las fugas, al surgimiento de un idioma producto de la mezcla de distintas lenguas africanas. Hoy día el idioma del pueblo haitiano es el créole, resultado de esta mezcolanza.

Los negros cimarrones

El término cimarrón, que tiene origen en el Santo Domingo español, quiere decir salvaje, y se aplica a los esclavos que huían de sus dueños y que muchas veces se refugiaban en las montañas, ya sea en forma solitaria o formando pequeñas comunidades. Aún cuando su número permaneció limitado su importancia ha sido fundamental ya que estos fugitivos, rondaban las plantaciones para proveerse de víveres y alentando a los esclavos a rebelarse. Entre 1751 y 1758, Mackandal, un esclavo cimarrón nacido en África, a partir de haber perdido un brazo en las labores de un ingenio azucarero, huye a las montañas desde donde ataca frecuentemente las plantaciones, matando blancos, muchas veces con la ayuda de venenos, y alentando a los negros a sublevarse. Finalmente fue capturado y ejecutado, pero su memoria, y especialmente sus tácticas, ejercieron gran influencia en los hechos posteriores.



viernes, 24 de abril de 2009

El reino de este mundo (Alejo Carpentier) 2 - Introducción

Antes de comenzar la lectura, los va a ayudar mirar con atención este material, para ambientarse, para escuchar acerca de temas y situaciones que aparecen en la novela.

Ubiquen primero a Haití en este mapa:













1) Acá, imágenes de un mercado en Haití...fíjense cuándo y por qué aparece una referencia explícita a la novela que leerán.
2) Acá, un fragmento de documental sobre la coexistencia del catolicismo y del vudú en Haití.
3) Acá, unas imágenes de las ruinas del palacio Sans souci, construido por un monarca negro que aparece en la novela, Henri Christophe, que reinó entre 1806 y 1820. La construcción del palacio requirió el trabajo de 20.000 esclavos.




















4) Esto es un trapiche en El Salvador. Miren su mecanismo y supongan cómo pudo haber sucedido la mutilación de Mackandal. Además, reparen en para qué se usa.

5) Respecto del texto de Emil Volek: céntrense en los siguientes aspectos (sería conveniente que trajeran el texto, aparte de bien leído, subrayado):

-las críticas y comentarios diversos que merece la separación en partes elegida por el autor.
-la división de la novela en "ciclos": cuántos y cuáles son.

El reino de este mundo- 3- Imágenes de la esclavitud

Las siguientes imágenes están tomadas de diversos sitios que investigan el tema de la esclavitud, particularmente en Cuba y Estados Unidos. Para una breve historia de la esclavitud y ubicación de siglos, vean esto.

1) La marca de los esclavos para señalar su pertenencia















2) Modo habitual de trasladar a los esclavos, ya fuera cuando eran capturados en Africa o dentro del territorio en el que se los vendía.
















3) Esclava del sur de Estados Unidos, con un dispositivo sobre su cabeza hecho de hierro y campanas para impedirle escaparse.


















4) Esclavo liberado después de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, mostrando los instrumentos de tortura que utilizaban los esclavistas.






















5) Mujer abolicionista enseñando instrumentos de castigo para los esclavos (si no saben qué es "abolicionista", lo buscan en el diccionario)




















6) Compartimentos de un barco donde eran metidos los esclavos .



















7) Cadenas para los tobillos utilizadas en los barcos esclavistas.

lunes, 20 de abril de 2009

El reino de este mundo 4- relación con Queimada





















Acá, el primer fragmento de Queimada como aparece en Youtube; al terminar, aparecen los que siguen, si bien con algunos baches...sirve para revisar/ recuperar algo de lo que no hayan visto.

sábado, 28 de febrero de 2009

Cronistas de Indias 0, influencias: Marco Polo
















Marco Polo: sus viajes

En el siglo Xlll, Europa se entregaba a un comercio creciente en el Cercano Oriente. Su desarrollo urbano había incrementado la demanda de bienes, y surgió una nueva clase media de mercaderes en las ciudades. Ninguna más propicia para las empresas comerciales que Venecia, situada de modo ideal en el Adriático, vuelta hacia el este. Allí nació Marco Polo en 1254. Unos meses antes, su padre Nicolo y su tío Maffeo, mercaderes de joyas, emprendieron un viaje de negocios a Constantinopla. Finalmente, llegaron a Bújara, muy adentro de las tierras gobernadas por los mongoles. Allí pasaron tres años. Al fin, el enviado de un potentado local invitó a Nicolo y a Maffeo a acompañarlos a la corte de Kublai Kan en China. Los Polo aceptaron el ofrecimiento de aquel señor, dichosos de salir de Bújara sin problemas.

En 1265, Nicolo y Maffeo fueron recibidos por Kublai, nieto del gran constructor del imperio, Gengis; eran los primeros que visitaban China y eran presentados en la corte imperial. Kublai mostró interés en el cristianismo, entonces, al partir los Polo, les pidió que llevaran una carta al Papa, solicitando que enviara 100 sabios sacerdotes a la corte mongol. Invitó cordialmente a los hermanos a que volvieran a China con aquellos hombres y les dio una tablilla de oro inscrita que les garantizaría el retorno seguro a su patria.

En 1269, volvieron a Venecia. Nicolo supo entonces, que su esposa había muerto al dar a luz a un hijo, Marco, que había encomendado a unos parientes. Marco, con sus 15 años, era bueno y listo, y Nicolo decidió llevarlo consigo cuando regresara a la corte de Kublai. En 1271, Marco salió por mar de Venecia con su padre y su tío, rumbo a Catay.

Los esfuerzos del Papa para satisfacer la solicitud de Kublai habían fracasado: sólo dos frailes se decidieron a unirse a los Polo. Ya en camino, los religiosos, fingiéndose enfermos, volvieron atrás y los venecianos siguieron solos.

El Gran Kan mandó salir a su encuentro, y dio órdenes para que en todos los lugares por donde pasaran se les proporcionase todo lo necesario. En el verano de 1275, entraron los Polo en la ciudad mongol de Shangtu. El espléndido palacio veraniego del Kan, de piedra y mármol, ocupaba 41 kilómetros cuadrados de parque, regado por muchos riachuelos y poblado de ciervos y otros animales de caza, que el monarca cazaba con guepardos y halcones. Sentado en un enorme salón dorado, esperaba a los Polo uno de los gobernantes más notables de la historia. Su imperio, el mayor que el mundo ha visto, se dilataba desde Hungría hasta la costa de China. Su figura, ataviado con una túnica de seda que los bordados de oro endurecían, era imponente.

Shangtu era la residencia veraniega del Kan. La capital principal de Kublai estaba a unos 300 kilómetros al sur, en Kambalik (el Pekín actual). Era una ciudad más espléndida que Shangtu, con palacios de mayor magnificencia aún. A fines de agosto, Kublai y su corte volvieron a Kambalik, y los Polo fueron también.

Miembro del séquito del Kan, Marco conoció íntimamente la casa imperial. Kublai vivía con suntuosidad. Había adoptado muchas costumbres chinas y recibía a sus invitados al estilo chino más grandioso. En los banquetes, donde a menudo había miles de comensales, se servían por lo menos 40 platos de carnes y pescados, 20 variedades de verduras, 40 clases de frutas y dulces y enormes cantidades de leche y vino de arroz.

Kublai tenía cuatro esposas legítimas, cada una con una corte de 10 .000 personas. Todas ellas tenían el título de emperatrices y en las ceremonias oficiales una ocupaba un lugar de honor junto al Kan. Kublai tenía además centenares de concubinas, y cada par de años adquiría 30 ó 40 más. Marco se enteró de que eran cuidadosamente seleccionadas en cuanto a belleza, y observó que "duermen tranquilamente, no roncan, tienen aliento dulce y están libres de olores desagradables". Los padres consideraban un honor que sus hijas fueran elegidas, pues muchas veces el Kan daba sus concubinas por esposas a los nobles de la corte.

También servía al Kan un cuerpo de diabólicos astrólogos. Marco Polo se refiere a ellos con gran desaprobación: "Se muestran en un estado sucio e indecente. Por añadidura, son adictos a la horrenda práctica de asar y devorar el cuerpo de los condenados a muerte Tan peritos son en su infernal arte, que puede decirse que hacen lo que quieren, y mencionaré un caso, aunque se sale de los límites de lo creíble. Cuando el Gran Kan está comiendo en su salón la mesa que hay en el centro se halla a una altura de ocho codos*, y a cierta distancia hay un aparador grande, donde están dispuestas todas las vasijas para beber. Pues bien, por obra de su arte sobrenatural, hacen que las vasijas de vino, leche o cualquier otra bebida llenen las tazas espontáneamente, sin que las toquen los sirvientes y las copas recorren por el aire diez pasos hasta la mano del Gran Kan. Cuando las ha apurado, regresan al lugar de donde vinieron.

Aquellos brujos de quienes se contaba que controlaban el estado atmosférico, impresionaban tanto al Kan, que dijo a los Polo que el cristianismo no le interesaría a menos que contara con análogos hacedores de milagros.

Lo mismo que Venecia, Kinsai estaba construida entre canales, pero sus dimensiones y magnificencia hacían que Venecia pareciera un poblado. Kinsai, informa Marco, tenía 160 kilómetros de circunferencia. Había no menos de 12. 000 puentes sobre los canales, y la calle principal, que cruzaba la ciudad de punta a punta, medía 40 pasos de anchura. La calle estaba interrumpida por enormes plazas rodeadas de altas casas y tiendas donde se vendían vinos, especias, joyas y perlas. Dos o tres veces por semana, en cada plaza se reunían unos 50 000 comerciantes y compradores. Marco lo describe: "Abundan las piezas de caza de todo género, esto es, corzos, ciervos, gamos, liebres, conejos, perdices, faisanes, codornices, gallinas, capones y tantos patos y ocas que no alcanzan las palabras ...”

"Hay en todo tiempo, en dichas plazas, toda clase de hierbas y frutas y, sobre todo, unas peras grandísimas que pesan cinco kilos cada una, blancas por dentro como una pasta y olorosísimas. También hay duraznos amarillos y blancos muy delicados... Cada día llega [del mar] gran cantidad de pescado ... y también abunda el del lago ... de diversas clases según las estaciones del año."

A Marco Polo le fascinaron los baños públicos, de agua sin calentar, adonde los chinos concurrían a diario. Al parecer consideraban los baños de agua fría "muy conducentes a la salud". Sin embargo, también había baños de agua caliente "para los extranjeros, que no soportan la impresión del frío".

Marco llegó a Birmania, región desconocida para los europeos y que sólo fue explorada seis siglos después. En aquella remota zona, vio gente que se forraba de oro los dientes y hombres tatuados de pies a cabeza.

La curiosidad de Marco lo llevó a describir tierras, pueblos y otros temas de que los europeos hasta entonces no tenían la menor noticia: desde una descripción del rinoceronte (al que llamó unicornio) hasta una favorable biografía de Buda..

Según unos amigos, alguien preguntó a Marco agonizante si no querría al fin suprimir de su relato "todo lo que fuese más allá de los hechos". Parece ser que él contestó: "No he contado ni la mitad de lo que vi."

Unos 200 años después, uno de los lectores de Marco Polo se lanzó a buscar una ruta occidental al Oriente, llevando consigo un ejemplar cuidadosamente anotado de los Viajes. Cristóbal Colón no encontró Japón ni China, pero la inspiración que debió a Marco Polo lo llevó a otro mundo nuevo.






lunes, 6 de octubre de 2008

En la sangre- Eugenio Cambaceres- complementos 1


Raúl Illesca

Ser « gringo » en Buenos Aires (1880-1914)


Emigrar no es, en ninguna época ni lugar, una decisión sencilla. Es una suma de situaciones contradictorias conformadas por diferentes condiciones: de escepticismo con respecto al lugar de origen, de razones políticas o económicas, de ilusiones de lo “por venir”, de sueños incumplidos que se materializarán en una nueva geografía. Está también siempre agazapado el fantasma del fracaso.

Ortega Munilla, en un libro de viajeros de fines del siglo XIX1, expone de modo muy ilustrativo, la situación del emigrante que llegaba a América.

La emigración es un sueño, un delirio, una fiebre que la medicina puede estudiar. Sus síntomas son ver en sueño un país dorado por el sol, rico de una vegetación virgen y enmarañada, donde se cuenta por miles de duros, y se gana una fortuna en el tiempo en que aquí se gana, cuando se gana, una peseta. La patria, aparece á sus ojos como la amante desdeñada. Ese país de oro es como a novia de una noche de mayo... El enfermo de fiebre emigradora entristece; tenazmente se apodera de su alma la sombra. Él es aquí pobre, mísero; allí será rico. Aquí anda á pié; allí andará en una carroza. Aquí regatea los ochavos; allí desperdiciará los centenes. Llega el período rico de la fiebre. El enfermo se va. Un vapor será el caballo cavileño da la aventura. Ciegos de ilusiones como el hidalgo, espoleará los costados de madera del caballo para llegar pronto. Y al huir de su patria se despide ella, agitando un pañuelo que mariposea hasta desvanecerse en último adiós, como un ave que muere volando.

La inmigración que se produjo en la República Argentina no escapa a ninguna de estas razones y condiciones. Buenos Aires representaba para los inmigrantes la posibilidad de cristalizar todos los sueños y aspiraciones a esa vida que buscaban afanosamente. “La Gran Aldea” de 1880, la “París de América del Sur” era en su imaginario el “Norte” tan buscado.

Por este motivo llegan masivamente, europeos de diferentes nacionalidades dispuestos a “hacer la América”. Tobías Garzón en su Diccionario Argentino2, define:

AMÉRICA.- Hacer uno la América. fr. Arg. Enriquecerse, labrarse una fortuna en la América un extranjero que ha venido pobre á ella.

La voz no define un continente, no hay precisiones geográficas; se puede inferir, en cambio, que el espacio posee las condiciones necesarias para alcanzar determinadas expectativas y, en segundo lugar, la condición económica de quienes llegan a Buenos Aires con esos fines. Además, y como complemento de esto último, la “empresa” tiene un carácter individual (Según los registros de los distintos censos nacionales y municipales3, el 73% de los emigrantes eran hombres y la mitad de ese porcentaje eran solteros, entre 15 y 30 años).

A partir de estas afirmaciones, el trabajo se propone leer la condición del inmigrante italiano durante el período 1880-1914.

Hay razones y condiciones que lo diferencian del resto de los extranjeros que hicieron de Buenos Aires, la “Babel de Sudamérica”.

Se puede decir que las primeras tienen directas relaciones con la actitud que el estado italiano le solicita al ciudadano italiano, y las segundas con la recepción con que se encuentra el representante de esta nacionalidad.

Las razones pueden explicarse a partir del Manualle dello Emigrante Italiano all’Argentina, de Giussepe Ceppi4, editado en Buenos Aires, en 1900, como estrategia de la política inmigratoria del Gral. Julio Argentino Roca, por aquel entonces, presidente por segunda vez, de la República Argentina.

En sus páginas se declara lo siguiente:

Un consejo y una noble exigencia: Usted debe favorecer las importaciones de origen italiano; comprar solamente, cuando sea posible, nuestros artículos. Si así se hicieran todos los súbditos de cualquier país, el artículo italiano bajaría de precio y, mientras favorece a su patria, se favorece usted mismo.

El reclamo, en el caso de este manual, se hace desde una visión patriótica; el uso del pronombre “nuestro” que reviste un nosotros inclusivo, niega al proceso inmigratorio esa característica de desarraigo que significó abandonar el lugar de origen. “Donde vaya usted seguirá siendo italiano”, parece decir esta publicación estatal itálica.

La otra cara de la situación es el modo en que fueron recibidos los italianos. Y aquí juega un papel decisivo la lengua, la “Babel sudamericana” fracasará o, por lo menos, su clase dirigente reconsiderará el proyecto multicultural; y a diferencia de la torre bíblica, no hay un Dios que confunde las lenguas, sino una decisión política–ideológica de la clase dominante que, rápidamente se plasma en la población porteña.

De este modo, los recién venidos fueron segregados, nombrados por una nacionalidad que en la mayoría de los casos no daba cuenta de su lugar de origen: rusos, polacos y judíos fueron los “rusos”; árabes y armenios formaron el conjunto de los “turcos”; los españoles, en general, “gallegos” y los italianos, como “tanos” o “gringos”.

Como se verá, esta forma de segregación lingüística engloba a la inmigración que no estaba en los planes de Sarmiento, ni de Alberdi y ni de la Generación del ´805.

No se verifica calificación peyorativa aunque sí un apelativo burlón para el francés o para el inglés, a quienes se denominarán “franchutes” y “misters” o “misteques”, respectivamente. La diferencia respecto del italiano radicó en la posición social que estas dos comunidades ocuparon, de inmediato, en Buenos Aires.

La noción de lengua jugará, entonces, un papel fundamental como un patrimonio que se asimila al de nacionalidad. Reaparecerá la figura del “gaucho” con un perfil épico inusitado, frente al “extranjero”, que no estará dada por su identidad o país de origen, sino por su forma de hablar, por su incapacidad de comprender y comunicarse.

Puede decirse que, salvo el español, el resto de los inmigrantes formarían el conjunto de los “incapacitados” para relacionarse, es decir, para integrarse a una sociedad con condiciones económicas y proyectos. Sin embargo, fueron los italianos los que sufrieron una segregación explícita. Fueron los “tanos” que, sin saberlo, se enfrentaron al “criollo”.

Hay una razón que puede explicar esta forma de marginación: las comunidades española e italiana fueron las que llegaron masivamente, frente a las minorías migratorias de otros países europeos. La afirmación, aunque reiterativa, no es menor. Ya en vísperas de El Centenario, en 1910, la ciudad de Buenos Aires reconocía una población extranjera del 46%, porcentaje del cual, prácticamente la mitad eran italianos y un 25%, españoles6.

De manera muy perspicaz, Diego Armus lo señala en su trabajo: “Mirando a los italianos. Algunas imágenes esbozadas por la elite en tiempos de la inmigración masiva7.

Sea por la fuerza de las cifras -más de seis millones de inmigrantes y algo más de la mitad de ese total radicado en forma definitiva-, sea por su significación en la vida cotidiana -desde el idioma hablado en la calle a las comidas-, tales comentarios revelan cuánto y cómo el fenómeno inmigratorio impregnó la Argentina inmigratorio. Se trata, en verdad, de referencias que dan cuenta de las lecturas y anotaciones con que algunos grupos de la elite discutieron los avatares y consecuencias de un impacto inmigratorio que, a un mismo tiempo, conformaba y alteraba a la sociedad toda.

Como inocultables evidencias algunas veces, como sugerencias apenas insinuadas otras, ese desordenado cuadro de imágenes y enfoques casi siempre expresó una parte del mundo, el interpretado o directamente vivido por quienes de uno o de otro modo se proponían dirigir la vida de la gente. Profesionales, políticos, funcionarios públicos de jerarquías, ensayistas, en fin, personajes vinculados en distinta medida al Estado o a los poderes fácticos, reflexionaron sobre la realidad poblacional y en ciertos casos sugirieron políticas demográficas.

Así quedó conformada y manifiesta la oposición “Criollo” / los distintos “gentilicios” que designan al recién llegado, al extranjero. En especial respecto del italiano.

Díaz Salazar en su “Vocabulario Argentino8 (1911), organiza mediante la lengua una segmentación social:

Criollo, lla. Adj. Nacional; propio y peculiar de la Argentina.

Criollismos.m. Los criollos tomados en general. // Palabra, frase o giro peculiar de la Argentina.

Gallego, ga. S.m. y fem.fam. Español, cualquiera sea su lugar de nacimiento. Sólo se puede hacer una excepción cuando se trata de vascongados, a los que no se les llama, ni gallegos, ni españoles sino vascos.

Tano, nas.m. fam. Napolitano

Gringo, gas.m. y fem. fam. Aplícase a los extranjeros que hablan mal la lengua castellana. Dícese especialmente de los italianos.(las cursivas son mías).

A partir de este momento -en este trabajo- “gringo”9 es sinónimo de “tano”. Así el inmigrante italiano fue segregado por y desde la lengua. Aunque no fue el único motivo esta situación; la otra circunstancia que es necesario sumar es el aluvión “gringo”, analfabeto10 en su gran mayoría, que conformaba un colectivo dispuesto a cualquier forma de trabajo, con profesiones precisas11. Trajeron incluso, hasta una conciencia de gremio. Fue entonces cuando el trabajo agravó el enfrentamiento entre “criollos” y “gringos”. José Luis Romero lo explica con claridad en Breve historia de la Argentina12.

Aquella situación era explicable, porque el inmigrante comenzó a crear una economía en la que él predominaba, y quebraba con ella el sistema de vida en la que la masa criolla podía conservar su humilde dignidad y el modesto goce de su espontánea vida espiritual. Pero, puestas en contacto las dos formas de vida económica, la derrota era inevitable para la tradicional, el triunfo seguro para la nueva; de modo que fue despertando cierta hostilidad, que el criollo ponía de manifiesto en el sordo menosprecio con que llamaba gringo al inmigrante; porque, en efecto, el inmigrante desplazaba al criollo y creaba un nivel de eficacia económica que situaba a éste último en una posición inferior en lo económico, y, muy pronto, en lo social.

El Censo Nacional Argentino de 191413 ayudará a comprender lo anteriormente afirmado: el temor manifestado por la clase dirigente, pocos años antes. Ya celebrado El Centenario hay cifras lo suficientemente significativas.

Los italianos poseían el 32% de todas propiedades urbanas en la ciudad de Buenos Aires. Pero el 41% de aquel porcentaje se concentraba en la circunscripción 1°14. (Zonas abandonadas debido a la fiebre amarilla de 1871 y a la epidemia de cólera de 1886, durante la presidencia del Dr. Juárez Celman.15).

Se puede hablar entonces, de un menosprecio en un sentido amplio, que en el caso del italiano se verificará como forma de xenofobia en la vida cotidiana y en algunas obras literarias de la época. Como ejemplos bastarán mencionar los textos de Antonio Argerich: “¿Inocentes o culpables?” (1884), cuyo protagonista es Giuseppe Dagiore, de profesión fondero, que reúne las peores actitudes del “gringo”. Y enEn la sangre de Eugenio Cambaceres (1887), cuyo protagonista Genaro, aunque argentino, mantiene y perfecciona los vicios de sus padres italianos, herencia que puede leerse en clave naturalista.

Los italianos no poseen la lengua española ni el capital económico, razón por la cual son desplazados social y hasta geográficamente. Dicha situación la atestigua Aníbal Latino en uno de los tantos cuadros costumbristas que presenta como mero observador, en “Tipos y costumbres bonaerenses16”.

Un día me hallaba de visita en casa de una señora, dueña de una casa situada en la calle Maipú entre las de Corrientes y General Lavalle, desalquilada en aquel entonces. Cuando más distraídos estábamos, la sirvienta vino á decir que unos forasteros preguntaban por la casa.

- Hágalos pasar para el gabinete. Con permiso de vd., señor Latino; vengo al instante.

- Ud. es dueña, señora.

- Y como quiera que mi espíritu, al parecer reposado y tranquilo, pero en realidad turbulento é inquieto, no me permite estar ocioso dos minutos en parte alguna, levanteme detrás de la señora y me aproximé á la puerta del gabinete que estaba contiguo, para ver la catadura de los buscadores de casa. Cuando vi un hombre ya más que maduro, con sombrero de paja y vestido claro -estábamos en riguroso invierno- quemado por el sol, denunciando su travesía por el Océano; una señora que pudo y debió ser algo más simpática en algún tiempo, con un sombrero que estuvo de moda hace diez años atrás, y un traje que revelaba los adornos y combinaciones de la modista casera, y por último una niña de unos doce ó trece años, rubia y bella, pero no mucho más lujosamente, ni propiamente ataviada que sus padres, estuvo por soltar la carcajada, adivinando que esa gente novicia venían creyendo con la mayor candidez que se quedarían con la casa. Juzgué más provechoso, sin embargo, aplicar el oído, y enterarme de la conversación que referiré con su sabor original...

- Veniva por quella casa que lei ha nella calle Maipú – dijo mezclando al italiano las pocas palabras castellanas, que ya aprendido.

- Creo que no le convendrá el precio -contestó la señora ya escamada y adivinando, como yo, el error en que estaban aquellos italianos.

- Ma, chi sa... Che prezio ha?

- Noventa nacionales al mes.

- Novanta nacionales sono... ¿ma dica, non sono come quattro cento cincuanta francos...?

- Una cosa así.

- ¡Ma scusi, lei si equivoca, sicuro! ¿Debe voler dire all´anno?

- No, señor, al mes; por eso le dije que no le convendría. En Buenos Aires son muy caras las casas.

- Per Dio Santo!...exclamó el italiano mirando asombrado á su mujer y á su hija.

- A este punto no pude contener la risa y retíreme un poco para soltarla á mi gusto.

- No, non ci conviene - y se fueron.

- Me he acordado que á las dos y media tenía que asistir á una reunión y ya son las tres menos cuarto, doña Luisa. Otro día vendré más despacio. – Y salí detrás de ellos.

- Sacramento -iba diciendo mi hombre por la calle- ma non é possibile. Quella signora dev´essere troppo rica, ó non ci siamo piacciutti e per ció ci ha chiesto cosí raro.

- Pero vieron otras casas, y debió repetirse en todas la misma escena, á juzgar por las exclamaciones que yo les sorprendía al salir de ellas, porque empeñado en saber el resultado de aquellas pesquisas, seguíalos de lejos, aproximándome sólo cuando los veía salir de alguna casa. A medida que iban convenciéndose de su inocencia y de su engaño, iban alejándose del centro de la ciudad, en la suposición y esperanza de hallar en las afueras la anhelada baratura; pero por más que llegaron hasta Almagro, no pudieron acomodarse en parte alguna. Entonces, desandando poco á poco el camino, la emprendieron con las piezas: empezaron con tres, luego buscaron dos y por último, desesperados, rendidos, desfallecidos, dados á todos los diablos, renegando de América, se quedaron con una, cerca del mercado de Rivadavia en una casa de no muy buen aspecto, de esas que son un término medio entre los conventillos y las casas de familia de la clase media.

- Casos como este, ó parecidos, podría referir muchos.

La cita, aunque extensa, ilustra la situación del ”gringo” en esta doble situación lingüística-económica.

Para finalizar -sin olvidar el arco temporal 1880-1914-, y teniendo en cuenta que la propuesta excede las posibilidades de este trabajo, se puede concluir que los italianos fueron segregados por la carencia de dos capitales fundamentales. El capital económico que los limitaba desde la llegada a estas tierras, y que consiguieron -como el resto de las comunidades- con trabajo y sacrificio y e l capital lingüístico que no lograron adquirir sino a medias.

Esto hizo sumar sumar a la incipiente cadena semántica denigradora, las voces “cocoliche” y “bachicha”. Tobías Garzón17 las define como:

Bachicha. s. m. fam. Arg. Extranjero ordinario, de baja estopa y que no es español. Dícese particularmente de los italianos. Tiene mucha afinidad este nombre con el tano. u.t.c.adj., calificando a gringo como expresión de encarecimiento.

Cocoliche. adj. Arg. Perteneciente al cocoliche.// s.m. Arg. Lenguaje híbrido que usan los extranjeros, particularmente los italianos ignorantes de nuestra lengua, en el que emplean voces muy incorrectas, macarrónicas y heteróclitas. // fam. Arg. Italiano18 que habla de este modo. (El subrayado es mío).

Notes

[1]Este trabajo fue realizado para el Seminario de Doctorado: Estudios sociocríticos. La epigrafía social: un sociograma y un sociodrama de la ciudad de Buenos Aires entre 1880 y 1910. El derecho, la ley, la criminología, la inmigración, la sanidad social, la psiquiatría como fundamentos de la herencia, el atavismo y la degeneración en la textualidad de la época y en especial relación con la literatura, dictado por el Doctor Nicolás Rosa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (1998). Ortega Munilla, José: De Madrid al Chaco: un viaje a las tierras del Plata, Madrid, Biblioteca Patria, s/f.

[2] Garzón, Tobías Diccionario Argentino, Barcelona, Imprenta Elzeviriana de Borrás y Mestres, 1910.

[3]Ciudad de Buenos Aires, Censos Municipales de. 1904 y 1909. Y República Argentina, Censo Nacional de 1914.

[4]G. Ceppi adopta el seudónimo de Aníbal Latino, y escribe Tipos y costumbres bonaerenses, en 1886.

[5]Aunque en este punto es imprescindible señalar una diferencia esencial entre el sueño sarmientino y los hombres del ´80. Para el autor de Facundo el campo era el escenario de la barbarie; y la ciudad, el único lugar posible para la civilización en tierras americanas. Poblar la Argentina dependía – necesariamente – de la presencia de inmigrantes “civilizados” (europeos del norte, fundamentalmente). Para la dirigencia del ´80, que vivirá la decepción de una inmigración en su mayoría analfabeta, se invierte ese tópico, y el campo es el espacio positivo, mientras que la ciudad (Buenos Aires) es la puerta abierta que admitía la llegada de cualquier tipo de sujeto. Tal vez, esto contribuya a comprender la relevancia repentina de la figura del gaucho, del criollo, que devuelve el sentido de la “tradición” y del campo como espacio edénico, no contaminado.

[6]Ciudad de Buenos Aires, Censo Municipal de... 1909.

[7]Armus, Diego: “Mirando a los italianos. Algunas imágenes esbozadas por la elite en tiempos de la inmigración masiva.”, en Devoto, Fernando y Gianfausto Rosoli, (editores) La inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2000.

[8]Díaz Salazar, Diego: Vocabulario Argentino, Neologismos: refranes. Frases familiares & usados en la Argentina, Buenos Aires – Barcelona, Editorial Hispano-Argentina, 1911.

9Ya José Henández en el Martín Fierro daba cuenta del italiano, por ejemplo en: “Era un gringo tan bonzal / que nada se le entendía / ¡quién sabe de ande sería! / Tal vez no juera cristiano / pues lo único que decía / es que era pa-po-li-ta-no. Hernández, José. Martín Fierro. Buenos Aires, Losada, 1963.

[10]Las estadísticas de analfabetismo entre los italianos que arrojan los distintos censos son las siguientes: Primer Censo Nacional (1869), el 57% eran analfabetos; en el Segundo Censo Nacional, en 1895, el porcentaje es del 42%; y el del Tercer Censo Nacional (1914) es del 36,3%. Toda la población (nativos y extranjeros) alcanza porcentajes del orden el 77,4% (1869); 54,4% (1895); y 35,1% , en el Censo de 1914.

[11]Eran agricultores el 28%, jornaleros, el 26%; albañiles y cocineros sumaban un 2%; igual porcentaje las mujeres sin profesión declarada; un 3%, comerciantes; clérigos, costurera, sombrereros y empleados domésticos conformaban el 6% y otro 2% el ramo de los tejedores. Datos extraídos de Nascimbene, “Orígenes y destinos de los italianos en la Argentina: 1835 -1970”, en F. Korn (comp.), Los italianos en la Argentina, Buenos Aires, Agnelli, 1983.

[12]Romero, José Luis: Breve historia de la Argentina, Buenos Aires,1979.

[13]República Argentina, Tercer Censo Nacional de ... 1914, 10 vols. (Buenos Aires, 1916 – 4: 3-6).

[14]La circunscripción 1°correspondía en el plano de la ciudad, a la sección 14°, denominada San juan Evangelista (Iglesia de la orden salesiana) y que es el actual barrio de La Boca. Esta división corresponde a la realizada por Don Pedro de Uzal, en 1872. “Plano de la Ciudad y Municipio de Buenos Aires, “construído” por D. Pedro de Uzal, en Taullard, Alfredo: Los planos más antiguso de Buenos Aires 1580-1880, Buenos Aires, Edit. Jacobo Peuder S.A., 1940.

[15]Bordi de Ragucci, Olga: Cólera e inmigración 1880 –1900, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 1992.

[16]Latino, Aníbal: (1886) “ Buscando casa”, en Tipos y costumbres bonaerenses, Hypamérica, Buenos Aires, 1984.

[17]Garzón, Tobías: op.cit.